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Centro Editor's Pick Jalisco

Los Vikingos: defensores del barrio e ideales

Guadalajara es una ciudad en la que el arraigo a las raíces, a los orígenes, al de dónde saliste, es algo que va impregnado junto al corazón y orgullo de ser tapatío. Decir soy de tal o cual colonia, barrio, crecí en esta zona, es algo tan típico como saborear una torta ahogada en este lugar que se jacta de estar perfumada de tierra mojada.

Como toda una gran ciudad, llena de rincones pintorescos, la cual sigue aferrada al pasado y gusta de contar sus historias, hay mucho que escuchar de quienes vivieron en otras épocas. Aquí nace este relato que a continuación les voy a compartir, fue en una colonia del centro de Guadalajara, su nombre: San Andrés. Ellos: Los Vikingos.

De izquierda a derecha: Joel Rodriguez Castellanos junto a Lic. Miguel Romo en el mural.

Cuando se circula por Javier Mina, y se llega justo a donde se encuentra este barrio, un gigantesco mural recibe a locales y visitantes. Éste se extiende a lo largo de algunas cuadras, y en él se cuenta la historia de este grupo que nació siendo una pandilla, pero que también, se leen consignas sobre desaparecidos, además de representar a la policía como monos, recordatorio de los que perdieron la vida en una época que fue de los sesenta hasta mediados de los setenta, aunque su lucha sigue estando presente hoy en día.

Los Vikingos iniciaron como una pandilla, después evolucionaron a Frente Estudiantil, y a pesar de que hoy ya son personas de la tercera edad, que se reúnen cada semana a hablar de sus anécdotas, mantienen viva la mirada, la cual sigue estando hambrienta de justicia.

De izquierda a derecha: Alejandro Sander Zaragoza, Lic. Miguel Romo, Joel Rodriguez Castellanos y el Dr. Javier González González

Los inicios: la pandilla

Los sesenta fueron la década de la rebeldía, de la protesta, de saltarse las reglas, todo eso llegó bajo el influjo del Rock and Roll. Y es Joel “Cuernavaca” Castellanos, quien recuerda cómo se fueron marcando los inicios de Los Vikingos. El pandillerismo era algo común en las colonias populares, y a pesar de que la palabra puede asustar a algunos, no nacían con fines delictivos o de vicio, como se les puede llegar a juzgar. Ellos veían aquí la forma de unirse y darle protección a los suyos, de encontrar una identidad, e incluso de hacerse de una familia de fieles compas.

Pero en el caso específico de los Vikingos, todo comenzó por defender a los más jóvenes del abuso escolar que sufrían a manos de los grandes, se unían para enfrentarse a las “novatadas”, y es ahí donde nació la camaradería.

Lo que siempre dejaron en claro es que nunca buscaron delinquir. Sí tenían pleitos con otros barrios, algunos de a “solos”, otros en grupos, siempre a hebillazos, puño limpio y con palos, pero buscaban el respeto. Algunas veces buscaban unir barrios, todo para sentirse con una mayor protección. Esos eran los primeros pasos de esta pandilla, que pronto recluto a más y más del barrio, todos querían identificarse en esta hermandad y hacer algo realmente importante.

Parte del mural ubicado en Javier Mina

Siempre que se conoce a estos señores, lo primero que cuentan, para ir aclarando la cosa, es el de dónde tomaron el nombre vikingo. Y esto fue a raíz de la película homónima de 1958, protagonizada por Kirk Douglas. La cinta impactó de lleno a los miembros del grupo, a tal grado que decidieron tomar el nombre y hacerse llamar así.

En ese lapso de transición, hubo un hecho que los marcó, la muerte de Arnulfo Prado Rosas, a su funeral acudieron policías a querer hacer una redada y detener a los nacientes Vikingos. Las mujeres del barrio se pusieron en medio, evitando a toda costa que se los llevaran. Ese hecho está inmortalizado en el mural del barrio.   

La lucha social

El tiempo pasó y comprendieron el poder que tenían. Y ese poder debía ser bien encausado, era momento de unirse a algo más grande y hacer valer los ideales que iban en pleno nacimiento en los miembros de mayor poder de la agrupación. El miembro, Antonio Orozco Michel recuerda cómo se fueron asentando las ideas de conformar un movimiento de lucha política. Y a pesar de no estar involucrados directamente como estudiantes, comenzaron a ver una historia de violencia y represión en contra de los estudiantes de todo el país.


La decisión estaba tomada, comenzarían a actuar activamente en la política estudiantil de Guadalajara. Cansados de la represión e injusticias cometidas por la FEG (Federación de Estudiantes de Guadalajara), es que decidieron conformar, primero a las Juventudes Juaristas, y después (ya en forma) al Frente Estudiantil Revolucionario (FER). Es en este momento que aparecen nombres claves de la historia vikinga. Óscar González, Bonifacio Mejía, Manlio Fabio Macías, Arnulfo “Compa” Prado Rosas, Enrique “Tenebras” Pérez Mora, Raúl “Petros” López Meléndrez y Rodolfo “Eric” Reyes Crespo. La cosa se tornaba seria, comenzaron a armarse, organizarse, esto ya tenía un propósito de justicia impregnado, era momento de ir al frente en busca de un bienestar social.

Uno de los primeros momentos en que Los Vikingos acapararon la atención de los actores políticos, fue en una marcha en contra de la guerra de Vietnam, en donde reunieron a 1,500 miembros. Es entonces cuando la cosa comenzó a cambiar. Ahora como un movimiento estudiantil, se dedicaron a enfrentar a la represión de la UdeG, a mostrar su inconformidad contra el Gobierno. La lucha había iniciado. No había marcha atrás.

Dr. Javier González González y el Lic. Miguel Romo

El momento clave para la historia de Los Vikingos se dio el 23 de septiembre de 1970, que es cuando decidieron tomar las instalaciones del FESO, lo intentaron hacer con violencia moderada, al final ellos ganaron, aunque se sufrió el asesinato de dos compañeros del FER, además de un vendedor de cocos que estaba a las afueras de este recinto. Herido de bala se fue al hospital Fernando Medina Lúa.

Fue justo este hecho el que dio nacimiento a la Liga Comunista del 23 de Septiembre; pero también desencadenó una “cacería de brujas” no sólo en contra de los actores vikingos, también contra sus familiares y amigos. Desaparecidos, torturados y asesinados por el estado, hizo que los miembros como Rito Gómez huyeran hacía los Estados Unidos a refugiarse.

Otros como Alejandro Sander Zaragoza, se movieron en las denominadas células por todo el país. Era claro, sólo había dos opciones: convertirse en guerrilleros paramilitares y seguir en pie de lucha o escapar a un terrible desenlace. La gran mayoría optó por la segunda, pero hubo quienes tuvieron que sufrir torturas, interrogatorios en los que de pronto alguien desaparecía como por arte de magia. Hoy los muros de San Andrés recuerdan los nombres de padres, amigos, familiares y compañeros que murieron o jamás volvieron a casa.

El grupo de Los Vikingos

“No nos arrepentimos de lo que hicimos, al final nosotros sabíamos que teníamos la razón. Los medios nos quisieron hacer sentir que éramos los malos, pero el tiempo nos sigue demostrando que nosotros teníamos la razón”, sentencia Francisco “Kubala” González, cirujano jubilado, quien en aquellos tiempos era el encargado de ayudar a los heridos.

La fuga de Oblatos

El Festival Internacional de Cine de Guadalajara tiene entre su variada cartelera, una cinta que ha llamado la atención a los tapatíos. Su nombre es: Oblatos, el vuelo que surcó la noche. Aquí se retrata la fuga de varios presos de la Penal de Oblatos, también conocida como “El rastro”, en donde actúo Antonio Orozco Michel.

El momento fue vivido con espectacularidad e inteligencia militar, la fuga es recordada como un hecho que sacudió a la sociedad. Orozco Michel recuerda que le dijeron que esto debía estar en una película, aunque él decidió primero escribir un libro (La fuga de Oblatos. Editorial La Casa del Mago). Ahora se va al cine para contar esta historia única, una que se comenzó a escribir en cuanto cayeron presos, pues estaban siempre atentos a por dónde se iban a fugar.

No les arruinaré la película, pero la fuga incluye un plan ingenioso, armas y una organización impecable.

Dr. Javier González González y Rito Gómez

La leyenda: la actualidad 

Hoy en día Los Vikingos son una leyenda que siguen manteniendo el respeto, se les recuerda con cariño y aún hoy forman parte importante del desarrollo de su colonia, de su barrio. Se reúnen por lo menos una vez a la semana, y ahí se organizan para ver qué eventos culturales pueden llevar a los suyos.

También se dan tiempo para recordar el pasado, y sobre todo demostrar que sus ideales siguen vivos, y vigentes.

“Antes éramos el terror de todo el barrio. Hoy no asustamos ni a nuestros nietos”, termina de contar el “Cuerna”.

Fotos por Ana Belem Alderete / @anabelemalderete


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